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Bienvenidos a la parte IV de la serie de la kombucha. Los artículos anteriores os habrán orientado en los primeros pasos necesarios para elaborar una bebida fermentada de la mejor calidad. En el artículo de hoy nos vamos a centrar en los utensilios que tendremos que usar para preparar la kombucha.

Sinceramente, este artículo podría limitarse a unas pocas líneas. A continuación, una lista del equipo indispensable para hacer kombucha:

  1. Un bote de cristal
  2. Una tela limpia para cubrir el bote

Eso es todo. Esta es la belleza de la fermentación. Se trata de un arte tan antiguo que no hay necesidad de utilizar un equipamiento sofisticado. Si tus antepasados lejanos elaboraban kombucha, lo más seguro es que no tuvieran tiras medidoras de pH, botellas con cierre de brida, ni demás artilugios. Sencillamente usaban lo que tenían.

Pero nosotros estamos en el siglo XXI, y el hecho de que no nos hagan falta todos estos artilugios para la fermentación en general, y la kombucha en particular, no significa que no podamos echar mano de utensilios modernos para facilitar nuestras vidas.

Más abajo encontrarás un listado con sugerencias de equipamiento para hacer kombucha, y te iré comentando cuáles son las cosas que en mi opinión resultan más útiles para que puedas comenzar a reunir tu arsenal de fermentación kombuchera.

Un recipiente para la fermentación

Como hemos observado más arriba, el recipiente para fermentar es con toda probabilidad la única pieza de equipamiento indispensable para elaborar la kombucha, y su elección es una de las decisiones más importantes que tendrás que tomar antes de que pueda comenzar el proceso. Existen distintas opciones en cuanto al material del mismo, pero alguna de ellas es claramente superior a las otras.

Cristal. El cristal es, sin lugar a dudas, la mejor opción para preparar kombucha. El cristal no reacciona con la acidez del fermento, y al contrario de lo que ocurre con el plástico, el cristal no se ralla con facilidad ni contiene productos químicos como el Bisfenol A.

Porcelana. La porcelana apta para uso alimentario suele ser segura para la fermentación.

Plástico. A pesar de que hay algunas personas que utilizan recipientes de plástico para fermentar, yo no lo recomiendo por varias razones. En primer lugar, el plástico se raya con facilidad y esto permite que bacterias ajenas se puedan instalar y desarrollar en nuestro recipiente. Por otra parte, el plástico a menudo contiene químicos que pueden ser dañinos para el SCOBY y para nuestra salud.

Cerámica. La mayoría de los esmaltes utilizados en la cerámica contienen plomo. No utilices cerámica a menos de que estés muy seguro de que no contiene plomo.

Metal.El metal es perjudicial para la kombucha y no debería de ser utilizado como recipiente para su fermentación ni en ningún otro utensilio que vaya a tener contacto directo con el SCOBY. La única excepción posible es el acero inoxidable, por ser relativamente inerte. Aunque yo no lo recomiendo.Aparte del material del que está hecho el bote, existen otros factores que hay que tomar en consideración a la hora de elegir el recipiente.

Tamaño. La kombucha se puede fermentar en un recipiente de cualquier tamaño, desde un bote de 1 litro, uno de 5 litros o incluso en una barrica de vino, siempre y cuando se mantengan las proporciones correctas de los ingredientes. De forma práctica, deberías tener en cuenta la cantidad de kombucha que vas a consumir, pues cada lote de kombucha tardará entre 10 y 30 días en fermentar (y debemos recordar que siempre tenemos que guardar un poco de kombucha para utilizar en el siguiente lote junto con el hongo). Para que te hagas una idea, con un recipiente de 5 litros podemos rellenar unas 7-8 botellas de medio litro. Si vas a preparar la kombucha en un sitio (por ejemplo, en la cocina) y fermentarla en otro lugar, otro detalle importante a tener en cuenta es el peso final del recipiente y el líquido, y si serás capaz de moverlo con seguridad.

Área de la superficie. Ésta tiene una influencia directa en la velocidad de fermentación de tu kombucha. La kombucha que se elabora en un recipiente con un diámetro de apertura de unos 20 cm fermentará apreciablemente más rápido que la que se pueda elaborar en un bote con una apertura de 8 cm de diámetro.

Cobertura del bote

Es importante utilizar algo para cubrir los recipientes de fermentación de la kombucha. Insectos, como las mosquitas de la fruta, al igual que levaduras y bacterias pasajeras, pueden encontrar fácilmente el camino a tu fermento y estropear todo el lote. Un buen cobertor no debería de ser hermético, ya que este fermento necesita respirar. Un buen cobertor también asegura que no puedan entrar invasores. Una buena opción son los paños o telas con un tejido tupido. No utilices telas con tejidos abiertos o mallas por las que se puedan colar mosquitas, partículas de polvo, levaduras y bacterias. Hay que asegurar el cobertor con una goma elástica fuerte.

Infusor o filtro de té. Si estás utilizando té de hoja suelta, estos infusores son muy útiles para asegurar que no te dejas ninguna hoja olvidada que pueda acabar en tu fermento. Estas hojitas pueden atraer la formación de moho en tu SCOBY.

Pajitas. Necesarias para ir probando el punto de la kombucha durante el proceso de fermentación, sin molestar al SCOBY.

Cucharón de nylon. Utilizado para sacar la kombucha fermentada del recipiente y realizar el trasvase a las botellas para la fermentación secundaria o la refrigeración.

Botellas de cristal con cierre de brida (tipo Grolsch). En siguientes artículos vamos a ver cómo se elabora la kombucha. Cuando los leas, verás que la kombucha está terminada y totalmente bebible antes de ser embotellada. Por ello, estas botellas no forman parte del equipamiento imprescindible. Sin embargo, la mejor kombucha que vas a tomar es la que sale de una botella y está carbonatada. Las botellas con cierre de brida, como las de casera antiguas, o incluso botes con tapas herméticas, ayudan a crear esa efervescencia. Cuando la kombucha se saca del recipiente de fermentación, no tiene demasiado gas. Así que si quieres que tu kombucha tenga esas burbujas tan sugerentes y refrescantes, te interesa tener unas cuantas de estas botellas a mano.

Embudos. Los embudos de plástico son muy útiles para trasvasar la kombucha fermentada a las botellas.

Colador fino. Una vez que esté fermentada la kombucha y hayas apartado el SCOBY, conviene colar la bebida con un colador de malla fina para dejar atrás las partículas filamentosas de levaduras que flotan en la kombucha. No son dañinas, pero la textura no suele ser bienvenida. Recomiendo un colador de malla fina de plástico para esta tarea. También puedes poner un trozo de muselina fina en un embudo para colar directamente según vayas embotellando. Para esta tarea también es muy útil un embudo de acero inoxidable con filtro extraíble.

Un colador de malla fina también te puede servir si no te gustan los trozos o puré en la kombucha final saborizada. En este caso, el primer paso sería triturar las frutas que vayas a utilizar para dar sabor a tu bebida en un procesador de alimentos o una batidora de vaso, y luego pasar la pulpa resultante por el colador para librarla de semillas y fibras. Para este uso, no es necesario que el colador sea de nylon.

Procesador de alimentos, licuadora, batidora. Para cuando nos vayamos a poner creativos y nos lancemos al mundo de la kombucha de sabores, tener en nuestra posesión algún aparato que pueda pulverizar frutas y hierbas, licuar o hacer zumos y pulpas nos resultará muy útil.

Recipiente de fermentación contínua. Esto no es de ninguna manera algo necesario para hacer kombucha, sino que se encuentra en la categoría de “utensilio de conveniencia”. Cuando elaboro la kombucha, utilizo botes de 5 litros, fermento, embotello utilizando un cucharón de nylon y un embudo, relleno con té y vuelta a empezar. Este sistema funciona bien para mi. Tengo varios botes que voy escalonando y no me suelo quedar sin kombucha entre un lote y otro.

Un recipiente adecuado para un sistema de fermentación contínua sería similar a un recipiente normal para la elaboración de la kombucha: de cristal o de cerámica apta para el uso alimentario. Estos recipientes en general son grandes (5 litros mínimo) y suelen tener un grifo en su parte inferior. Esto permite que puedas sacar kombucha del bote sin molestar al SCOBY (que se suele encontrar en la parte superior) y reemplazar lo que has sacado con té endulzado. De momento, en España no se venden recipientes de este tipo destinados a la elaboración de la kombucha. Los he visto en UK, pero su precio es bastante elevado. Lo importante es que el grifo no tenga partes de metal.

Un recordatorio acerca de los materiales: Como ya he mencionado en el primer artículo de la serie, el SCOBY es una simbiosis de seres vivos, y además es un organismo frágil. Los productos químicos y detergentes fuertes, y ciertos materiales son nocivos para la elaboración de la kombucha y la salud de nuestro SCOBY. Asegúrate de que tus recipientes sean de cristal o cerámica aptos para el uso alimentario. El metal y el plástico no se deben utilizar en ninguna aplicación que implique el contacto prolongado con la kombucha. Echar la bebida por un embudo de plástico, o utilizar un cucharón de nylon está bien. Pero no se debe realizar la fermentación en un recipiente metálico o de plástico.

Como con cualquier hobby, la elaboración de la kombucha puede ser tan sencilla o tan complicada como tú lo desees. ¿Tienes un bote y un trozo de tela? Es todo lo que necesitas para ponerte en marcha. Lo demás es opcional, pero no hay nada de malo en utilizar utensilios y aparatos que nos pueden facilitar la vida.

Fuente: Eva muerde la Manzana (www.evamuerdelamanzana.com)

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