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Una población bacteriana intestinal adecuada, con la ayuda de los probióticos, puede llegar a ser un tratamiento potente para los trastornos ligados al estrés y la depresión.

Es sabido que las bacterias probióticas son fundamentales para regular los procesos gástricos e intestinales, pero lo que tal vez no se sabe es que pueden también ofrecer un gran potencial para el tratamiento de la depresión y otros trastornos vinculados al estrés.

Si bien hay una extensa literatura sobre los efectos de los probióticos en los sistemas digestivo e intestinal –como el efecto positivo de contrarrestar los daños causados por los antibióticos- más de uno se sorprenderá al oír decir el término “psicobiótico”, un nuevo concepto nacido justamente para explorar el posible impacto de los probióticos en el comportamiento.

El psicobiota, definido así por el Dr. Timothy Dinan y sus colegas del University College de Cork, en Irlanda, es “un organismo vivo que, ingerido en cantidades adecuadas, produce un beneficio para la salud en pacientes afectados por enfermedades psiquiátricas”.

El estudio, cuyos resultados fueron publicados en la revista Biological Psychiatry, se realizó en modelo animal para evaluar los efectos del probiótico B. infatis en un grupo de ratas que exhibían síntomas de depresión debido a la separación materna.

La administración de este probiótico en dosis adecuadas produjo un efecto positivo en el comportamiento de las ratas, las que evidenciaron una normalización tanto a nivel psiquiátrico como a nivel fisiológico en la respuesta inmunológica.

Como comentario de los resultados, los científicos llegan a la conclusión de que el estudio –igual que otros estudios precedentes- avala en forma significativa la hipótesis de que los probióticos tienen la capacidad de producir efectos inmunológicos y a nivel del comportamiento.

Fuente: Clarin (www.clarin.com)

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