Tiempo de lectura: 2 minutos

Muchas veces vemos en las etiquetas de los alimentos ingredientes que dicen relación con “Probióticos” o “Prebióticos”, pero no entendemos muy bien qué son y en qué nos ayudan. Sodexo, líder en Servicios de Calidad de Vida, entrega algunas recomendaciones para consumirlos y así subir nuestras defensas durante este invierno.

Lo primero que hay que aclarar es que los probióticos no son lo mismo que los prebióticos. Los primeros son microorganismos vivos que, si se ingieren en una cantidad adecuada, protegen a nuestro cuerpo del ataque de organismos patógenos que pueden provocar enfermedades. Los probióticos se establecen en la flora intestinal y, desde ahí, favorecen la digestión, facilitan el tránsito digestivo, inhiben las bacterias patógenas y neutralizan las sustancias tóxicas. Por su parte, los prebióticos son hidratos de carbono complejos que llegan intactos al colon, donde complementan la función de los probióticos al estimular el desarrollo de las bacterias benéficas del intestino.

“En términos simples los probióticos son bacterias que viven en nuestro intestino, mientras que los prebióticos constituyen el alimento de estas bacterias. Éstas tienen muchísimas funciones en nuestro cuerpo que nos ayudan a tener una buena salud, y al mismo tiempo se benefician de vivir en nosotros”, señala Evelyn Sánchez del Circulo de Nutricionistas de Sodexo.

Los probióticos se encuentran por lo general en leches y yogurt, estos son inofensivos en el organismo humano y al ser consumidos ayudan a prevenir infecciones intestinales; por lo tanto, mejoran el sistema inmune, ya que colonizan el tracto digestivo impidiendo que los microorganismos que son perjudiciales para la salud se multipliquen de forma nociva.

“Todos nosotros poseemos, desde nuestro nacimiento, microorganismos en nuestro sistema digestivo, y que llevaremos toda la vida, y los cuales componen la flora intestinal, por lo tanto los probióticos la favorecen, enriqueciéndola”, señala la profesional.

Por su lado, los prebióticos no son digeribles por nuestro organismo, pero sí son utilizados como alimento por los microorganismos presentes en la flora intestinal. Los prebióticos se pueden encontrar en galletas, cereales y productos lácteos y también de forma natural en frutas y verduras.

Cabe destacar que, entre 1.5 y 2kg de nuestro peso corporal corresponde a flora intestinal. Al respecto la profesional agrega que “es bueno que tengamos tantas bacterias en nuestro cuerpo, pues nuestro organismo tiene muchísimas ventajas para nosotros: en primer lugar evitan que bacterias patógenas -que son las que nos pueden causar daño- se desarrollen en nuestro intestino; y mejoran la absorción de los nutrientes de los alimentos; además, ayudan a mejorar nuestro sistema inmune, el encargado de defendernos frente a organismos dañinos.

Para aquellas personas que son intolerantes a la lactosa, también los ayudan a disminuir ciertos síntomas pues las bacterias del intestino digieren a la lactosa. Asimismo, pueden contribuir a prevenir algunas alergias alimentarias y muchas enfermedades del colon. Además, estos microorganismos pueden prevenir enfermedades respiratorias.

Cada especie de bacteria de nuestro intestino tiene un alimento preferido, es decir, los Probióticos seleccionan sus Prebióticos. Los Prebióticos normalmente se encuentran en cereales integrales, verduras y frutas como la cebolla, ajo, espárragos, alcachofa, endivia y plátanos.

“Para tener un equilibrio en nuestra flora intestinal es importante consumir tanto Probióticos como Prebióticos, para que de esa manera las bacterias de la flora ejerzan todos sus beneficios en nuestro organismo”, concluye la Nutricionista de Sodexo.

Fuente: Radio Polar (http://radiopolar.com)

Te recomendamos nuestros mejores nódulos de kéfir