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En las últimas décadas hemos experimentado un cambio importante en los hábitos de los desayunos en muchas partes del mundo debido a la globalización. Muchos abuelos han visto cómo sus nietos evitaban las comidas autóctonas más tradicionales para apostar por los cereales o por comidas culturalmente distintas.

El muesli ha sido una de las incorporaciones más exitosas de ese cambio de tornas llegado directamente de suiza. Aunque es una opción muy consumida, sobre todo por parte de aquellos que lo usan como sustituto de los cereales tradicionales, lo cierto es que no todos los tipos de esta mezcolanza de cereales, frutas desecadas y frutos secos son igual de saludables.

Se ha popularizado como una comida sana y muy nutritiva debido a sus altos niveles de minerales, proteínas, vitaminas e hidratos de carbono. Esto se debe a su receta original, que se basaba en copos de avena aderezados de zumo de limón, nata, manzana y frutos secos. Sin embargo, hoy en día el muesli puede sustituir la avena por trigo, centeno, cebada, maíz o arroz y añadir especias y otras frutas, frutos secos, semillas o miel, además de chocolate y otros componentes que añaden conservantes, azúcares y sales, lo que hace que no sea una opción del todo saludable.

Al ser mezclas preparadas y envasadas, es necesario añadir más conservantes para que puedan ser consumidas durante un periodo de tiempo, pero lo cierto es que esto consigue un resultado mucho menos saludable. Por lo tanto, se recomienda volver a los orígenes de este alimento completo para conseguir su máximo beneficio. Una opción, aunque costosa, es la que ofrecen algunos comercios en los que preparan un muesli fresco, para ser consumido en unos días, con los ingredientes que cada cliente elija. Sin embargo, una opción mucho más económica y fácil es prepararse un plato de muesli cada mañana para conseguir todas las ventajas de esta opción.

Además de la base más saludable, los copos de avena son también la opción que menos engorda y que además contribuye a una sensación de saciedad. Son los únicos cereales que contienen una buena base de proteína, de fibra y que pueden ser un buen complemento para las dietas de las personas con problemas de colesterol. Muchos detestan la avena si es seca, por lo que le añaden agua ?la mejor alternativa? aunque también puede tomarse con leche, yogur o kéfir.

En nuestro desayuno de cada mañana podemos añadir a la avena otros productos frescos con los que evitar los alimentos preparados. El mejor complemento es la fruta aunque, paradójicamente, las frutas desecadas son también una buena elección debido a que pierden muy poco valor nutritivo y además son antioxidantes y muy beneficiosas para prevenir el crecimiento de bacterias.

Por último, añadir semillas o frutos secos es también beneficioso para nuestro plato fresco de muesli, pero su parte negativa es que contienen grasas, por lo que deberemos evitarlos si seguimos alguna dieta para perder peso. De no ser el caso, ambos ingredientes nos ayudarán a digerir mejor, y nos proveerán de vitaminas B, E y minerales esenciales como fósforo, magnesio, zinc o selenio.

Fuente: El Economista (www.eleconomista.es)

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