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Las hipercalóricas mesas de Nochebuena -a menudo pobres en fibra y rebosantes de hidratos refinados, azúcares y grasas poco recomendables- no son precisamente buenas para evitar ese vientre hinchado que arruina cualquier silueta en Nochevieja.

Por suerte, hay alternativas, y el truco es saber elegir. Este menú que te propongo hará feliz a tu apetito, tu paladar y tu intestino:

Para empezar, un consomé. Preparado con 400 gr de carne magra, un par de huesos, 3 zanahorias, 2 puerros, 1 rama de apio, 1 cebolla y 2 l de agua, te rehidrata, te aporta electrolitos, actúa como diurético e impide que comas en exceso del resto de platos. (Empezar las comidas con un caldo o sopa ayuda a adelgazar, porque esos platos calman el apetito).

Entrantes o entremeses. Algunas ideas: media tostada integral con salmón salvaje ahumado y cebollino y pepinillo picados (fermentados de forma natural, los pepinillos son una fantástica fuente de probióticos); unos mejillones o almejas al vapor o salteadas; un bol de ensalada vegetal con nueces, aceitunas, huevo duro picado, queso fresco, gambas cocidas… Alíñada con AOVE, zumo de limón, especias y hierbas aromáticas y un poco de flor de sal, esa ensalada te asegura fibra, vitaminas, minerales, fitonutrientes, proteínas y grasas supersaludables.

El plato principal. Mi sugerencia es un buen pescado al horno, por ejemplo lubina, corvina, bacalao fresco, merluza e incluso chicharro. Al horno sobre base de verduras y aliñado con AOVE, ajo y hierbas aromáticas (y un poco de cayena si te gusta), tiene menos calorías que frito o en salsa y te asegura los mejores omega 3, grasas monoinsaturadas y excelente proteína.

De postre. No te olvides de la compota ni de la fuente con frutas peladas y picadas, acompañadas de unos frutos secos, para alternar con los dulces. El yogur griego va genial con compotas y frutas y hace feliz al intestino.

Para beber. Ten siempre una jarra de agua fresca con un chorro de zumo de limón junto a la botella de vino (el tinto es más rico en polifenoles que el blanco), para ir alternando alcohol con agua y evitar la deshidratación (tu piel y tu intestino te lo agradecerán).

Si prefieres la cerveza, el Dr. Vicent Pedre (autor del libro Un intestino feliz, ) recomienda variedades ricas en levaduras. Si eres una foodie declarada, puedes tomar té fermentado (kombucha) en vez de cerveza.

Como remate a la cena, puedes optar por tu infusión preferida, té o bien por café con un poco de kefir, que tiene cinco veces más bacterias beneficiosas que el yogur.

Fuente: Mujer Hoy (http://blogs.mujerhoy.com)

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