Tiempo de lectura: 3 minutos

El calor favorece la aparición de diarreas que son especialmente preocupantes en niños menores de 5 años y en adultos de edad avanzada

La diarrea se caracteriza por  un aumento en la frecuencia de las deposiciones y puede ir acompañada de fiebre, intolerancia a los alimentos, vómitos y dolor abdominal, en caso de persistir puede provocar deshidratación que, en menores de 5 años y adultos de avanzada edad, puede resultar grave.

Según la OMS “los probióticos son microorganismos vivos que cuando son administrados en cantidad adecuada confieren un efecto beneficioso sobre la salud del huésped”.

No todos los probióticos sirven para todo, ni en cualquier cantidad, por ejemplo el probiótico Lactobacillus GG  según numerosos estudios, actúa en el restablecimiento del equilibrio de la flora alterado por agentes externos por lo que es ideal para el tratamiento de la diarrea aguda así como el de  la diarrea en niños que se asocia al consumo de antibióticos.

El verano y el calor favorecen el desarrollo de virus y bacterias que colonizan el agua y los alimentos, como consecuencia de ello aumenta considerablemente la aparición de diarreas agudas, que pueden ser particularmente graves en niños y en adultos de edad avanzada. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diarrea es una de las principales causas de muerte en niños menores de cinco años y cada año fallecen en el mundo alrededor de 2 millones de niños.

En la mayoría de los casos están causadas por agentes infecciosos debido a la ingestión de alimentos deficientemente conservados, agua en mal estado, frutas y verduras mal lavadas, o por el hecho de compartir cubiertos y otros utensilios, práctica muy frecuente en los niños. La diarrea se caracteriza por  un aumento en la frecuencia de las deposiciones (3 o más, de consistencia menor de lo habitual, en 24 horas) y en algunos casos va a acompañada de fiebre, intolerancia a los alimentos, vómitos y dolor abdominal, en caso de persistir puede provocar deshidratación que, en menores de 5 años y adultos de avanzada edad, puede resultar grave.

En esta época es también frecuente la aparición de la denominada “diarrea del viajero” provocada por la ingestión de alimentos o agua contaminada durante los viajes. Ciertos medicamentos, principalmente los antibióticos, también producen diarrea y su consumo aumenta también con el calor por otitis producidas por la mayor afluencia a las piscinas, entre otros.

La diarrea se produce por la modificación del tipo y cantidad de los microorganismos que habitualmente colonizan el intestino y colaboran en sus funciones cotidianas, lo que provoca un desequilibrio y una alteración de las funciones de absorción de nutrientes, líquidos, minerales, etc., con pérdidas, fundamentalmente de agua y sales, en las heces. Estas bacterias componen lo que conocemos como ‘flora intestinal’ y son extremadamente sensibles a infecciones, cambios en la alimentación, estrés, o algunos medicamentos.

El tratamiento con probióticos se perfila como una herramienta de gran utilidad para el restablecimiento de la flora intestinal alterada.

Según la OMS “los probióticos son microorganismos vivos que cuando son administrados en cantidad adecuada confieren un efecto beneficioso sobre la salud del huésped” mejorando el equilibrio microbiano intestinal. Los probióticos deben ser de origen humano, no tener propiedades patógenas, resistir los procesos tecnológicos, ser estables frente a ácidos y bilis, tener capacidad de adhesión al tejido epitelial, persistir en el tracto intestinal, producir sustancias antimicrobianas y tener capacidad para aumentar de manera positiva las funciones inmunes y actividades metabólicas.

Expertos reunidos recientemente en el Colegio de Farmacéuticos de Alicante han debatido sobre la aplicación en el futuro de los probióticos que se perfila como muy prometedora, así algunos consideran posibles sus efectos beneficiosos en patologías como el cáncer de cólon, intolerancia a la lactosa, fibrosis quística, estreñimiento funcional, obesidad o riesgo cardiovascular, entre otros.

Para la Dra. M. Juste, del H. Clínico Universitario San Juan y Universidad Miguel Hernández, de Alicante “Lo que hasta el momento si han demostrado los estudios es que no sirven para todo, deberá hablarse a futuro de probiótico, no de probióticos en general, pues cada uno tiene una indicación concreta”.

La importancia tanto de la cepa como de la dosis, es algo consensuado, no todos los probióticos pueden aplicarse para todo, ni en cualquier cantidad, de hecho, aseguran los expertos, no es posible establecer una dosis general, pues ésta debe estar basada en los resultados de los ensayos clínicos en humanos.

Así por ejemplo el probiótico Lactobacillus GG, el más investigado en el mundo, actúa a nivel del tubo digestivo estabilizando la composición de la flora intestinal, incrementando la resistencia del organismo frente a patógenos y mejorando y activando las defensas. Según numerosos estudios Lactobacillus GG, permite  restablecer el equilibrio intestinal alterado por agentes externos por lo que es eficaz su uso en  la diarrea aguda así como en  la diarrea asociada a antibióticos. El probiótico Lactobacillus GG está comercializado en España con la marca Bivos®

La adopción de ciertas medidas higiénicas (lavado adecuado de frutas y verduras, lavado de manos) y evitar la ingestión de alimentos posiblemente contaminados, así como la prevención de otitis y otras patologías propias de la estación veraniega, ayudarán a evitar diarreas que, sobre todo en el caso de los más pequeños, pueden suponer un trastorno para la familia.

Fuente: Diario del Henares (www.diariodelhenares.com)

Te recomendamos nuestros mejores nódulos de kéfir