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Si aún no has probado este nuevo superalimento, no dudes en hacerlo combinándolo con diferentes frutas y dándole una textura diferente gracias a las semillas, cereales y frutos secos.

Ingredientes para 2 raciones

  • 100 gramos de gránulos de kéfir.
  • Azúcar al gusto
  • Fresas al gusto
  • Avena al gusto
  • Frutos del bosque al gusto
  • Chocolate al gusto
  • Kiwi al gusto
  • Plátano al gusto
  • Almendra al gusto

Receta completa

El kéfir es un tipo de alimento que llegó hace relativamente poco a nuestra cocina a pesar de que en la región del Cáucaso, de donde es originario, ya lleva miles de años consumiéndose. El kéfir es muy parecido al yogur, pero no es lo mismo. Ambos tienen en común que proceden de leche fermentada, pero en el caso del kéfir también se añade un producto fermentado vivo: los nódulos o gránulos de kéfir. Estos últimos contienen caseína coagulada, así como levaduras y unas bacterias denominadas lactobacilos. Es por eso que este alimento se considera un probiótico con más propiedades beneficiosas que el yogur, entre las que se encuentran el mantenimiento del equilibrio de la flora intestinal o ayudar a reforzar las defensas inmunitarias.

Elaboración

La elaboración de este producto es muy sencilla y se puede preparar a partir de leche de vaca, de cabra o incluso de bebida vegetal. Lo primero que tendrás que conseguir son algunos granos de kéfir de leche, que podrás encontrar en herbolarios y tiendas especializadas. Estos gránulos tienen la apariencia de una pequeña coliflor y un leve aroma ácido. Tendrás que meterlos en un tarro lleno de leche hasta la mitad, siendo la proporción correcta la de una cucharada por cada cuarto de litro de leche. Luego deberás dejar que fermenten durante un par de días a temperatura ambiente. Poco a poco verás cómo el kéfir y el suero de la leche empiezan a separarse y cuanto más tiempo de fermentación más agrio se hace el kéfir. Finalmente, el kéfir estará listo cuando cueles el líquido con un chino y saques los gránulos. Éstos últimos no los tires, ya que puede reutilizarlos para repetir el proceso y hacer más kéfir.

Otra de las combinaciones que no pueden faltar ahora que el otoño ya está avanzado y las navidades a la vuelta de la esquina es el kéfir con calabaza. El puré de calabaza es muy sencillo de preparar; tendrás que pelar una calabaza mediana y cortarla en trozos pequeños. Límpiala de pepitas y ponla a cocer en un recipiente durante 20 minutos. Cuando haya pasado el tiempo, cuélala y pásala por un pasapurés para obtener una crema homogénea y sin grumos. Echa una cucharada del puré en un pequeño vaso y por encima otra de kéfir. Vuelve a repetir el proceso y decora la parte superior con unos granos de muesli o avena. En este caso, la calabaza es una gran fuente de vitaminas y minerales, mientras que su aporte calórico es muy pequeño.

¿A quién no le gusta la mezcla de chocolate y fresas? Si quieres disfrutar de ella de la manera más sana, aquí tienes tu combinación perfecta. Primero llena el vaso de kéfir hasta la mitad, añade algunos granos de avena y mezcla todo. A continuación, corta un par de fresas en láminas finas y vete colocándolas de forma vertical pegadas a la pared del vaso. Luego coge dos onzas de chocolate amargo, trocéalas y espolvoréalas por encima del kéfir. Por último, pon algunas uvas lavadas y termina con otra onza de chocolate troceada. Si eres de los que pierden la cabeza por el dulce, no dudes en probar esta exquisita combinación.

Si eres amante de los frutos secos, éstos son el ingrediente perfecto para combinar con este lácteo. Puedes probar a poner una base de kéfir y mezclarla con algunas nueces y anacardos picados. Luego, echa otra cucharada de kéfir y esta vez cúbrelo con alguna fruta deshidratada como plátano, mango o coco. Por último, vuelve a cubrirlo con kéfir y espolvorea por encima más nueces y anacardos y algunas semillas de chía. Una forma ideal de consumir frutos secos, que tan necesarios son en una dieta equilibrada y cuyas propiedades permiten reducir el riesgo de padecer cáncer, diabetes y otras enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

La última de las combinaciones que te proponemos tiene como protagonista a los frutos rojos, perfectos a la hora de eliminar toxinas y siendo un gran aporte de fibra. Lo primero que tendrás que elaborar es un coulis de cereza, para el que necesitarás 300 gramos de cerezas, 140 gramos de azúcar y una cucharada de zumo de limón. Primero lava las cerezas y quítales el hueso. A continuación, ponlas en un pequeño cazo a fuego suave y añade el azúcar y el limón. Tras 15 minutos, retira el coulis del fuego, cuélalo y deja que se enfríe. Cuando ya se haya templado, echa dos cucharadas en el fondo del vaso y añade otras dos cucharadas de kéfir mezclado con algunas semillas de chía. Por último, añade otra cucharada de coulis de cereza y pon encima algunos arándanos y grosellas y una hojita de menta. Ahora ya tendrás tu kéfir de frutos rojos listo para saborearlo.

Fuente: Bekia Cocina (www.bekiacocina.com)

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