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Es básico apostar por una equilibrada alimentación y, si es preciso, reforzarla con componentes naturales.

Porque sientes que no acabas de superar ese catarro, porque has sido víctima de varios procesos víricos seguidos o porque, simplemente, te da la impresión de que no estás al 100% para afrontar las obligaciones de tu día a día. La cuestión es que, en ocasiones, se hace necesario atender al estado de nuestras defensas y, para su fortalecimiento, es básico apostar por una equilibrada alimentación y, si es preciso, reforzarla con componentes naturales que proporcionan interesantes beneficios para nuestro organismo.

En este sentido, desde Naturoteca, establecimiento zaragozano especializado en herbodietética, alimentación y salud natural, nos revelan cuáles serían las cinco sustancias claves para presumir de una salud de hierro:

  • Echinácea: es una planta que fortalece el sistema inmunitario, ya que estimula la producción de linfocitos y, en consecuencia, se caracteriza por su actividad antiviral, antibacteriana y antifúngica. Así, se recomienda para prevenir y paliar infecciones respiratorias, urinarias o dermatológicas, además de procesos como gripes, resfriados, sinusitis o amigdalitis, entre otras patologías similares. Se puede tomar en infusión, en cápsulas, comprimidos o en extracto líquido.
  • Propóleo: es una mezcla de sustancias que fabrican las abejas a partir de especies vegetales para defender la colmena de agentes externos y que se define, entre otras, por su actividad bactericída, antivírica, antifúngica e inmunoestimulante. De este modo, a través de comprimidos, cápsulas o extracto líquido, su ingesta contribuye a prevenir y curar afecciones de las vías respiratorias, de la cavidad bucal (inflamación de encías, aftas), digestivas (gastritis), dermatológicas (candidiasis, herpes) y afecciones urológicas y ginecológicas.
  • Jalea real: es una de las sustancias reconstituyentes más conocidas. La segregan las abejas obreras para alimentar las larvas de las reinas. Debido a su riqueza en nutrientes, previene gripes y resfriados e, igualmente, servirá como tonificante y como complemento ideal para una convalecencia. La jalea real se puede tomar fresca o liofilizada, fórmula más concentrada que sigue manteniendo sus propiedades naturales. También se puede tomar en comprimidos masticables o en ampollas.
  • Cobre: es un oligoelemento que cumple una función antiviral y antibacteriana en nuestro organismo, de manera que su carencia puede provocar propensión a las infecciones. Es muy útil para prevenir patologías tales como gripe, cistitis, sinusitis u otitis. El cobre se ingiere en estado líquido, pero también lo contienen alimentos como huevos, pescado, nueces, almendras o  berros.
  • Probióticos: protagonizan una de las tendencias gastronómicas más influyentes del siglo XXI, ya que estos microorganismos forman y protegen la flora intestinal, impidiendo que se alojen y desarrollen gérmenes y bacterias patógenas, por lo que también estimula la maduración del sistema inmunitario. Los probióticos están presentes en los alimentos fermentados como los misos, chucrut, yogures o kéfir, pero también se pueden tomar en cápsulas.
  • Shiitake y reishi: se trata de dos hongos con un alto contenido en betaglucanos, sustancias que pueden ser capaces de mejorar nuestras defensas, aumentando su capacidad de eliminar antígenos. Al ser hongos comestibles, se pueden tomar como alimento o en formato de cápsulas o polvo.

Una vez sabemos qué sustancias nos pueden ayudar con nuestra salud, es aconsejable contar con la opinión de un experto que nos asesore sobre qué es lo que más nos conviene en cada caso.

Fuente: Heraldo (www.heraldo.es)

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